Casi dos años después de la supuesta doble ascensión sin oxígeno por parte del catalán, son muchas las dudas que siguen en el aire y que el propio Kylian parece que nunca aclarará. Tras no dejar ninguna evidencia tecnológica de ninguna de las dos cimas, los testimonios de las expediciones con las que debería haberse cruzado y las propias pruebas físicas como la no evidencia de pisadas en la cima, según cuenta la expedición india que alcanzó cumbre por la misma ruta solo tres horas después, ponen en cuestión las palabras del escalador y corredor español.

 

Kilian Jornet en una de las laderas del monte Everest.

“Es tan fácil como hacer una llamada a los indios que subieron al día siguiente de mi primera vez. Me los encontré a 8.700 metros al bajar. Yo venía de la cima y siguieron mis huellas esos últimos 150 metros… Si quieren comprobarlo, que les llamen”…

Son las palabras en claro tono defensivo con las que Kilian quiso defenderse al ser preguntado en una entrevista para los compañeros de Desnivel. Pues bien, y aquí está una de las claves en esta historia, según relata el diario El Confidencial, quienes después de varios meses han conseguido ponerse en contacto con aquella expedición india, las versiones no coinciden:

“Si él fue por la cara norte, no hizo cumbre antes que nosotros”.

Kilian registró en The Himalaya Database su cumbre a las 23:59 horas del día 21 de mayo, reflejando un ascenso por la cara norte. A las 3:15 horas de ese mismo dia, The Himalaya Database también registró la llegada a la cima de dos alpinistas indios, Hari Prasad Sunda Raju. Ambos, alpinistas no profesionales procedentes de Vijayawada, una de las regiones más pobres de India, aseguraron al diario que no se cruzaron con nadie durante la última parte de su ascensión, además de asegurar que no vieron ningun tipo de huellas ni en la cima ni en la parte final de la ruta que asciende por la cara norte, contradiciendo así las palabras del catalán.

 

Los registros del GPS de Kilian en su primera ascensión muestran una altura máxima de 8593 metros.

 

La falta de evidencias

Dan Howitt, experto corredor y alpinista, fue uno de los primeros que cuestionó las palabras del catalán: “Hoy por hoy, para creer en tal ascensión hay que mantener la fe en las palabras de Kilian”.

Y es que hoy en día, con la alta tecnología que nos rodea y que acompaña a prácticamente todos los atletas del planeta durante la realización de su actividad, la falta de pruebas en cualquier ascensión sin haber sufrido un accidente que lo justifique, no es para nada lo habitual. Kilian, durante su ascenso iba equipado con hasta dos altímetros para registrar su actividad: uno en el reloj y otro en un gps auxiliar que le acompañó durante todo el viaje. Ninguno de los dos registró la altura máxima de la montaña. La altura máxima registrada por ambos dispositivos se quedo en 8593 metros, situándose a 255 metros de la cima.

Pero no era por falta de medios… para mas inri, durante ambas ascensiones el escalador y corredor catalán llevaba cámaras durante el ascenso, como reflejó en el documental Path to Everest que publicó unos meses después. En dicho film no se refleja ninguna evidencia de que alcanzase la cumbre, salvo un minuto de grabación en la total oscuridad en la supuesta cima. Es bastante frecuente que los alpinistas fijen banderines de sus respectivos países en la cima. Sin embargo, en la grabación mostrada por Kilian no se aprecia ninguna de estas. Del segundo ascenso solo se ven imágenes por debajo de los 8750 metros, unos de 100 por debajo de la cumbre.

 “es importante ser lo más preciso posible con las informaciones y mostrar el material, pero más vital es velar por la seguridad de uno mismo. Me preocupan poco las críticas. Llevas a cabo la actividad por las sensaciones y para responder una pregunta que tienes en tu interior: ¿Puedo hacerlo?. Por otro lado, es lógico que la gente se cuestione las cosas y que los deportistas documentemos nuestras actividades en la medida de lo posible. También podría haber ido con un cámara con oxígeno para asegurar buenas imágenes para el documental, pero para mí era más importante la experiencia personal”.

La ética en las ascensiones

Kilian volvía a defenderse ante las preguntas de El Confidencial más de un año y medio después. “Llevas a cabo la actividad para responder a una pregunta interior: ¿puedes hacerlo?”… Pero para una gran parte del mundo del alpinismo existen sustanciales diferencias con realizar una ascensión con fines meramente comerciales a hacerlo por el sentimiento que en uno mismo puede despertar tal ascensión. Y el hecho de que su documental solo pueda ser visionado previo pago no hace sino más que reflejar las contradicciones del corredor catalán. Y en nuestra opinión, cuando una actividad tiene fines puramente comerciales, creemos que debería de ser una obligación al menos moral el aportar pruebas del hecho del que uno se pretende lucrar.

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