Sólo tres amigos, Jon Beloki, Alberto Iñurrategui y José Carlos Tamayo, con sus únicas y propias fuerzas, frente a un coloso de poderes ilimitados, la imagen misma de la inaccesibilidad: el Gasherbrum IV.

‘El Gasherbrum IV es un pico que se eleva majestuoso y soberbio casi para provocar y retar a gente como yo. Quizás sea invencible, muchos lo creen así. Para mí representa un desafío fascinante’.

Estas palabras de Walter Bonatti, uno de los alpinistas más notables del siglo XX, explican por qué, 47 años más tarde, ‘Al filo de lo imposible’decidió escalar esta montaña de casi ocho mil metros. El Gasherbrum IV, o lo que es lo mismo, monte brillante o montaña de la luz.

Se trata probablemente de la montaña más bella y armónica del Karakorum, la única capaz de hacer sombra a la grandiosa mole del K2. Y es también, quizás, el mayor reto en ese universo de la altísima montaña, un desafío que se mantiene en pie, intacto; de una pureza y compromiso al menos tan inquietante como cuando lo intentó Bonatti.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí