¿Cómo se prepara un ochomil? Tras el Lhotse y el Manaslu, Íñigo Castiñeyro e Iñaki Igoa nos cuentan su preparación para volver a un ochomil

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Cuando la temporada de otoño acaba de finalizar en las montañas más altas del planeta, en donde salvo Nirmal Purja todos los demás escaladores han abandonado ya sus diferentes proyectos, es la hora para el resto de montañeros de iniciar la preparación tanto física como mental de cara al año que viene, cuando intentarán llevar a cabo actividades más que interesantes.

Es el caso de Íñigo Castiñeyro, quien tras conquistar reciéntemente el Manaslu y el Lhotse, ya ha comenzado en compañía de su entrenador y preparador personal, Íñaki Igoa, los entrenamientos y la preparación para poder completar con éxito el ascenso de otros dos ochomiles el año que viene.

Jose Ignacio Ignoa y ïñigo Castañeyro en una de sus muchas escaladas.

Ambos protagonistas nos cuentan como es y en que consiste la preparación para afrontar uno de los mayores retos que un escalador puede llegar a plantearse: la conquista de un ocho mil.

 

Trabajo de fondo, potencia y técnica

Escalar una montaña de más de 7.000 metros no es una tarea sencilla, ni si quiera para las personas más expertas y preparadas para ello. Sin una correcta preparación, acompañada de una buena base de entrenamientos previos continuados en el tiempo, se hace prácticamente imposible afrontar la aventura de alcanzar ninguna de las más ansiadas cimas del planeta.

Y bien lo saben tanto Íñigo como Iñaki, quienes nos quieren destacar la gran exigencia física a la que cualquier alpinista está sometido, teniendo que ser capaces de soportar durísimas jornadas de más de 15 horas sin que se le debiliten las piernas. El esfuerzo que hay que realizar en alta montaña, cargando con la cantidad de material que tienen que llevar a sus espaldas, unido al peso de toda la vestimenta requieren de una concienzuda preparación previa, y sin un buen trabajo cuando se está en casa se puede convertir en misión imposible el llevarlo a cabo.

Por eso Íñigo, al que aún le quedan unos meses para volver a las grandes montañas, ha comenzado ya la intensa preparación física destinada en esta ocasión no solo a la preparación sino también a la recuperación, ya que hace solo unos días que ha regresado de Nepal. Sin embargo, ya destina varios días a la semana a realizar marchas de unos 40 kilómetros, y así poder volver a encontrarse al cien por cien lo antes posible.

Pero en el alpinismo moderno no es suficiente solo con alcanzar un buen fondo. También es muy importante, si no imprescindible, contar con una buena potencia física, cuanta más mejor. Y para conseguirlo, hace ya tiempo que los alpinistas entrenan y ejercitan, sobre todo los brazos y las piernas en los gimnasios, en la mayoría de ocasiones guiados por monitores y entrenadores profesionales. Y Íñigo no es la excepción, y cuando no está de caminata no deja escapar la ocasión de acudir a fortalecerse entre las máquinas del gimnasio.

El tercer punto clave para todo alpinista, junto con el fondo y la potencia, es la técnica. La técnica que solo concede la roca. Cuando se está en un ochomil, todo tiene que ser natural y no puede haber tensiones innecesarias, y por ello y para mantener el hábito de trabajar en vertical, todo alpinista suele ser también un gran escalador o escaladora.

Íñigo es un gran apasionado de la escalada, actividad que combina con los gimnasios y las largas rutas. Le encanta dejarse caer por cualquier punto del Pirineo, su parque de juegos más cercano, en donde cualquier actividad ligada a las montañas es posible. Allí no solo escala, también entrena la técnica de ascender por las cuerdas fijas con un Jumar, utilizando peso extra y equipado con sus botas, para así fortalecer los brazos y piernas con el fin de evitar el agotamiento cuando esté de nuevo a grandes alturas.

Y cuando las condiciones lo permiten, aprovecha también para realizar todo el esquí de fondo que puede, otra de sus grandes pasiones.

 

Si no lo has leido…

Íñigo Castiñeyra y José Ignacio Igoa nos cuentan como fue el reciente ascenso de Íñigo al Manaslu y al Lhotse, tras recuperarse por completo de la tragedia que sufrió en Nepal

Os dejamos con unas fotografías, cortesía tanto de Íñigo como de Iñaki, de su reciente aventura en el Lhote y de sus entrenamientos y preparación en los Pirineos:

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