Tamara Lunger detenida en Mallorca durante horas, “por venir de escalar”

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Que Mallorca es uno de los grandes paraísos de la escalada a nivel mundial no es ningún secreto. Cada verano se convierte en un destino casi obligado para escaladores del mundo entero que se sienten atraídos, o bien por su psicobloc o por sus grandes paredes. Sin embargo, hace ya tiempo que el Gobierno mallorquín le ha declarado la guerra a nuestro deporte. El intento de cobro de una tasa diaria por usar las paredes solo fue un primer paso en unos planes que solo persiguen frenar nuestra actividad, unos planes que ahora han llevado un paso más allá con la retención de la famosa alpinista Tamara Lunger durante horas por “venir de escalar”.

En realidad lo que pasó es que la alpinista y escaladora había dejado su documentación en casa de los hermanos Pou, donde se estaban hospedando durante un breve viaje a la isla. La Policía en un control, al estar indocumentada la retuvieron hasta poder identificarla, como si fuese sospechosa de un delito.

Como siempre, se alegan motivos medioambientales

Una vez más, ese mantra tan instaurado en el subconsciente se toma como excusa para justificar lo injustificable: la reciente persecución a la que se esta sometiendo a los escaladores y montañeros de la isla por que los escaladores dañamos las montañas. Pero lo cierto es que tras la excusa de siempre, la de proteger el medio ambiente, lo que realmente se está protegiendo son los intereses privados de unos pocos, los intereses de los amigos del Gobierno de la isla. Esta es la conclusión a la que se llega cuando se analizan los datos, ya que el 98% de la sierra de Tramontana es de propiedad privada.

Si no no se entienden las últimas medidas adoptadas, entre las que se encuentra el cobro de una tasa diaria en forma de permiso no solo por escalar en la isla, si no que ahora también es obligatoria para transitar por las montañas. Y son los agentes forestales, la mano ejecutora de las sandeces de los gobernantes, quienes están persiguiendo a los escaladores y senderistas como a auténticos criminales, llegando a retener durante horas a personas que tan solo venían de escalar o pasear, como en la historia que nos ocupa.

Y es que hace unas semanas Tamara Lunger, alpinista reconocida en el mundo entero por sus méritos deportivos, fue retenida junto al Ibón Saint Bois, en la carretera que sube del pueblo de Alaró, “por venir de escalar”. Ese fue el motivo oficial que dieron los cuerpos de seguridad a la escaladora tirolesa. Y aunque es cierto que los cuerpos de seguridad tienen el derecho de retener e incluso detener y llevar a comisaría a cualquier persona hasta su identificación, esto no parece lo más lógico al encontrarse en la montaña tan solo con una cuerda, unos arneses y unas cintas exprés.

Según relatan los propios hermanos Pou, primero la retuvieron junto a la carretera, posteriormente les obligaron a vaciarse las mochilas y después fueron bajados hasta el pueblo en los coches patrulla, en donde tuvieron que esperar a que los hermanos llegasen al lugar para poder abrir la casa y coger la documentación.

Lo que no parecen entender los políticos de turno, es que la pésima imagen que da la isla provocada por este tipo de persecuciones no consiguen si no alejar al tan ansiado turismo de calidad de Mallorca. Y no olvidemos que en el peor de los casos, para poder escalar en la isla hay viajar, hospedarse allí y alimentarse (como mínimo), algo que se traduce en una cantidad con demasiados ceros de beneficio.

Aunque ciertamente, parece que en Mallorca y las Baleares prefieren el turismo de borrachera de sitios como Magaluf a un turismo responsable y cada vez más concienciado con el medio ambiente de un colectivo como es el de la escalada.

 

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