Los interrogantes en la desaparición de Blanca Fernández Ochoa: algo no nos cuadra

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La desaparición de Blanca Fernández Ochoa concluía este miércoles de la peor manera posible, con el hallazgo de su cadáver en el cerro de La Peñota, en las Dehesas de Cercedilla.

Pero su desaparición y posterior búsqueda ha tenido más sombras que luces. Un despropósito tras otro en los que nadie parece haberse fijado, o lo que es peor, quieren ocultar.

Os contamos los principales interrogantes que nos deja la investigación.

 

El vehículo: ¿estaba o no estaba en el parking?

Comenzaremos por el principio. Mientras los servicios forestales encargados del parque aseguraron que el coche no estaba en el aparcamiento antes del viernes 30 de agosto (así nos lo aseguraron tanto a nosotros como a miembros de la familia), un testigo vecino del pueblo aseguraba haber visto el coche ya en el aparcamiento desde el mismo día 24.

La policía calificó este último testimonio como “de total fiabilidad”, y finalmente el estado en el que se encontró el cuerpo parecería confirmar su versión.

Un vecino se cruzó con Blanca el día 24. ¿Por qué no se buscó donde este dijo que iba a estar?

Este es el punto más grave de todo el caso, y el principal de todos los interrogantes. Un vecino de la localidad de Cercedilla se encontró con Blanca el mismo día 24 de agosto, junto a la estatua que rinde homenaje a su hermano en el pueblo. Allí mantuvieron una breve conversación, en la que Blanca le habría comunicado que se dirigía hacia la zona de la Peñota.

Llegados a este punto cabe hacerse varias preguntas: ¿es posible que siendo vecino del pueblo y viendo el operativo de búsqueda que se organizó, aquel testigo se callase esa información hasta el mismo día en que apareció el cadáver? ¿por qué se buscó durante más de 5 días en una zona bastante alejada de donde la desaparecida dijo que iba a estar? ¿es posible que esa información se perdiese en algún momento entre los miembros de la cadena de mando?

Pues bien, creemos que la respuesta es si, que la información se perdió antes de llegar a los responsables del operativo. Evidentemente los miembros de la investigación no han querido hacer público el día en que recibieron este testimonio pero el vecino que se cruzó con Blanca ha hablado para los micrófonos de la Sexta, afirmando que “no se porque no buscaron allí. Debe de ser que ahora (el martes) le han dado más importancia a lo que yo les dije”.

Estas fueron sus palabras para los micrófonos de Más vale tarde, donde entró en directo. Sin embargo, la parte en la que aseguraba que no le habrían hecho caso no se ha vuelto a emitir, en ningún programa ni informativo en ninguna cadena ni medio de comunicación.

Podría parecer un punto menor, pero sería una de las claves del caso. Mientras se malgastaban recursos públicos en una buscar en una zona bastante alejada de donde apareció su vehículo (los 7 picos), ya se conocía que estaría en la zona de la Peñota, donde no se habían realizado ningún tipo de búsqueda exhaustiva.

Un operativo de búsqueda de 400 profesionales

Este punto podría ser el más impopular de todos, pero es una pregunta que todos tendríamos que hacernos: y es que si mañana desapareces tú, o tu familia o amigos… ¿intervendrían 400 profesionales en tu búsqueda?

La respuesta es no. Ha sido el mayor operativo de rescate jamás visto en el centro peninsular, o lo que es lo mismo, cuando desaparece cualquier persona los medios que se otorgan para encontrarla son infinitamente menores. El por qué creemos que esto ha sido así lo dejaremos por esta vez en el aire, pero desde luego que el tratamiento del caso ha estado muy lejos de ser el mismo que en cualquier desaparición en la montaña.

¿Por qué se calificó como desaparición voluntaria algo que claramente apuntaba a un accidente de montaña?

Tanto el primer día que se hizo pública la desaparición como los días posteriores, los encargados de la investigación aseguraban una y otra ve que barajaban la “desaparición voluntaria” como principal hipótesis. Les dio igual que la familia asegurase que solo podría haber sido un accidente, ellos prefirieron alimentar los rumores sobre el estado personal de Blanca, aumentando los rumores sobre la posible depresión de la deportista.

Y aquí surge un nuevo interrogante: ¿si alguien desaparece en la montaña, al no haber habido violencia se considera una desaparición voluntaria? De ser así nos parecería gravísimo, ya que un accidente jamás es voluntario, obviamente.

Y si no es así, si las autoridades manejaban esta hipótesis en función de las declaraciones en medios de comunicación de la prensa rosa sobre la depresión de Blanca, nos parecería mucho más grave aún.

Estos no son los únicos interrogantes que arroja la investigación, pero si son los puntos más importantes que aún están por aclarar. Esperemos que en los próximos días vayamos obteniendo respuestas, aunque creemos que alguna responsabilidad se tendría que depurar. Algo que de momento, parece altamente imposible.

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