Muerte, robos y colas en la zona de la muerte. La experiencia de Thomas Becker en el Everest

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Thomas Becker es un abogado estadounidense de derechos humanos que desarrolla su actividad profesional principalmente en Bolivia, y es un activo montañero desde hace más de 20 años. Actualmente reside a una altura de más de 3.500 metros, en la capital boliviana de La Paz, lo que sin duda facilita su acondicionamiento a la hora de escalar grandes montañas.

El 23 de mayo de este año, Thomas alcanzaba la cima del mundo conquistando los 8.848 metros del monte Everest. Ahora, nos cuenta sus reflexiones sobre su experiencia en la montaña.

Fotografía de Thomas Becker tan solo un día antes de la archifamosa fotografía de Nirmal Purja.

“Estuve a punto de morir porque me robaron el oxígeno allí arriba”

Becker se encontraba en condiciones terribles al regresar de la cumbre. Con una ceguera temporal causada por las heladas y la falta de oxígeno que se viven en la cumbre y con múltiples congelaciones en sus dedos, se vio obligado a descender a ciegas desde el Campo 4, justo por debajo de la zona de la muerte.

A su llegada al Campo 3 miembros de una de las empresas que allí se encontraban operando, Adventure Consultants, le puso una venda en sus ojos, lo que le permitió aliviar mínimamente la molestia, aunque tuvo que seguir descendiendo sin visión. Tras su agónico descenso hasta el Campo Base tuvo que pasar algunas semanas en Nepal hasta asegurarse que no perdería ninguno de sus dedos.

Thomas Becker descendiendo a ciegas desde el C4. Fotografía de Thomas Becker.

 

El verdadero espíritu se ha perdido

Año a año vemos como la masa de turistas en el Everest va en imparable aumento. Y si, decimos turistas y no montañeros o verdaderos alpinistas. Recordemos que de las más de 900 cumbres alcanzadas en la única ventana de 3 días en la que la cima estuvo accesible esta temporada, solo 3 alpinistas lo intentaban sin usar oxígeno suplementario: Esteban Mena y Carla Pérez por un lado y David Göttler por otro. Los tres tuvieron que abandonar su sueño debido a las largas colas junto al Escalón Hilary.

El alto coste de los permisos implica principalmente que cada vez haya menos montañeros que puedan permitírselo, lo que conlleva un cambio en la forma de ver la montaña. Un verdadero alpinista siente el mayor de los respetos al enfrentarse ante una montaña de esta magnitud, mientras que los ricachones adinerados que solo buscan un selfie en la cima solo intentan conquistarla, sin pararse ni un instante a pensar en la auténtica naturaleza de la montaña.

“Había gente que no debería haber estado en esa montaña”

Becker apunta a 3 motivos fundamentales como causantes principales de las largas colas vistas este año. Por un lado la falta de experiencia de la gran mayoría de estos turistas adinerados, sin los suficientes conocimientos técnicos para enfrentarse a una empresa de esta magnitud, y la insuficiente ventana de solo 3 días en los que se pudo ascender sumado al enorme número de permisos concedidos por las autoridades. “Había personas que no deberían haber estado en esa montaña”, dijo Becker, “Me encanta que todos quieran hacerlo … pero quiero que estén preparados”.

“Solo se necesita una persona para detener a otras sesenta durante dos horas”

“Si eliminas a las personas inexpertas de la montaña, esas líneas de ascenso se vuelven mucho más rápidas y seguras”. La falta de experiencia que Thomas presenció sacó lo peor de muchos de los otros escaladores y presentó un entorno increíblemente peligroso e incluso hostil para aquellos que intentaban alcanzar la cima, incluido el propio Becker.

“Alguien robó nuestro oxígeno en la zona de la muerte”

“Alguien robó nuestro oxígeno en la zona de la muerte, por encima de los 8.000 metros”, en donde el nivel de oxígeno es tan bajo que las funciones vitales del cuerpo comienzan a disminuir. Con las colas estancadas que se han estado formando antes de la cumbre, esta área se vuelve aún más precaria a medida que los escaladores se ven obligados a permanecer en la zona de la muerte durante largos períodos de tiempo. Especialmente sin oxígeno, el cuerpo comenzará a sufrir; Becker sufrió congelaciones y ceguera por la falta de oxígeno y un regulador de oxígeno roto en su camino hacia la cumbre. “Con un oxígeno tan limitado, me puso en una situación muy peligrosa, lo que contribuyó a mi congelación y a mi ceguera”. “Que saliese vivo de allí fue un auténtico milagro”.

“La ambición de algunas personas fue la parte triste”

“Me entrené durante un año para asegurarme, ¿podría hacer esto por mi cuenta?”, Dijo Becker, describiendo su miedo a ser una carga para aquellos que escalan con él, y con la esperanza de estar listo para el peor de los casos.

Hubo cuatro escaladores fallecidos en la ruta los días 22 y 23 de mayo, directamente fijados a las cuerdas en un punto de anclaje o simplemente a unos metros del sendero principal. Creo que si otros escaladores hubieran ejercido la humildad y la honestidad necesaria consigo mismos, la mayoría de las muertes podrían haberse evitado”.

“Le tuve que enseñar a una mujer cómo usar un jumar cerca de la cumbre”

Cabe decir que el último lugar en el mundo en el que un escalador debería aprender a usar cualquier dispositivo de escalada crucial es en una montaña a más de 8.000 metros de altura. Becker describió aún más el caos que creó la situación, cuando los escaladores detrás de la mujer que luchaba comenzaron a gritarle, aumentando aún más la tensión por la que estaban pasando todos.

“Esta mentalidad darwinista de hay que conquistar a toda costa’ puso a las personas en peligro”. Él fue paciente con ella, intentando expresar palabras de aliento. “Si tuviera que separarse de la cuerda, como sugerían algunos escaladores, se arriesgaba a caerse de la cara de la montaña”. Con su ayuda, ella finalmente pudo llegar a la cumbre.

“Vimos cadáveres atados a cuerdas. Había un cadáver que colgaba básicamente del Escalón Hillary. Traté de mantenerme aislado al verlo, pero fue difícil conseguirlo al pasar junto a una persona muerta en esta parte icónica de la montaña ”.

Estas colas podrían hacerse mucho más efectivas si las personas que las componen estuvieran debidamente equipadas. A esas alturas los escaladores están unidos a una sola cuerda que los conduce hacia la cumbre. Esta temporada, debido a la gran cantidad de personas que intentarían alcanzar la cima en una cantidad limitada de días, hubo una cuerda que ascendió a la cima y otra que descendió de ella. Sin embargo, la cuerda ascendente a menudo sufría paradas, ya que algún escalador inexperto se quedaría atascado en algunos de los aspectos más técnicos de la montaña.

“La montaña es magnífica, pero hay otras montañas en todo el mundo. Nunca he estado en una caminata donde tuviese que esquivar seis cuerpos. Podrían haber sido mis amigos, podría haber sido yo ”.

Fotografía de Elia Sikaly.

 

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