¿Cuanto gana un escalador profesional en España?

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Tras la publicación del primer informe sobre el estado de la escalada en Estados Unidos, creemos que ya va siendo hora de que alguien de un repaso general al estado de la escalada en nuestro país. Tarea sin duda complicada, por la falta de información o estudios al respecto.

Nos hubiese encantado poder aportar datos oficiales en este artículo, pero por desgracia no no es posible. Vivimos en un país en donde a las autoridades pertinentes no les tiembla el pulso a la hora de prohibir (ahí están los casos de El Escorial, Albarracín, las constantes amenazas que sufrimos en La Pedriza, la regulación que intentaba obligar a pedir un permiso para escalar en Mallorca previo pago de 10 euros diarios… y podríamos seguir), por eso sorprende más aún que ninguna de esas localidades o Ayuntamientos haya decidido hacer una valoración previa a la prohibición sobre los posibles beneficios, principalmente económicos que la escalada puede suponer para la zona. Y es que en nuestro país no existe un solo informe en el que se intente cuantificar el beneficio o el perjuicio real que supone el colectivo de la escalada. Por lo tanto, es imposible aportar datos sobre el impacto económico que supone que un pequeño pueblo se convierta en un destino importante de escalada que vayan más allá de ser meras especulaciones.

Sin embargo, gracias a nuestra primera incursión en el mundo editorial con la publicación de La Pedriza Guía de Bloque, cuyo autor es el director de esta revista, hemos tenido la oportunidad y el privilegio de compartir más de una conversación sobre el tema con algunos de los mejores y más reconocidos escaladores del país.

Sin personificar en ningún nombre, aportamos cifras, ejemplos concretos y situaciones de las que hemos sido testigos en primera persona y que solo arrojan una clara conclusión: si quieres ganar dinero, la escalada no es tu deporte.

¿Cobra sueldo un escalador profesional?

La respuesta es no. No al menos por escalar. Hasta donde nosotros sabemos, solo 3 atletas españoles han disfrutado de un sueldo mensual a lo largo de su carrera por parte de alguna marca.

Esos escaladores han sido Dani Andrada, Ramón Julián y Patxi Usobiaga. Con esto no queremos decir que no haya más escaladores que cobren sueldo, solo que nosotros no los conocemos, y como os decíamos, gracias a nuestro libro hemos conocido a un buen número de esos grandes atletas.

Los principales causantes: las marcas

Realmente creemos que los principales responsables de esta situación son las marcas, sus directivos y dirigentes. No tenemos ninguna duda. Nosotros hemos sido testigos en persona de situaciones esperpénticas, en las que alguno de los mejores escaladores del país le pedían a su patrocinador, una de las marcas más importantes a nivel nacional en lo que a montaña se refiere unos 200 euros para un viaje. ¿La respuesta literal de la marca? “Nosotros no pagamos, ya lo sabes… pero si haces el viaje nos tienes que traer un vídeo”.

Pero entonces… ¿Que aportan las marcas a sus patrocinados? Material. Y no una gran cantidad. Al año, una marca importante puede aportar unos 500 euros en ropa y unos 300 más en pies de gato, en el mejor de los casos otros 500 (siempre hablando de precio de mercado, a las marcas les supone menos del 50 por ciento de la cantidad total entregada). Y eso si hablamos de deportistas de primer nivel, si bajamos el listón nos encontramos con que el patrocinio cubre 3 pares de pies y dos camisetas en todo un año.

Las marcas no pagan viajes. Las marcas no pagan por los vídeos publicitarios. Las marcas no pagan por hacer asistir a los escaladores a sus eventos… Así que se podría decir que las marcas explotan en muchísimos casos a los escaladores, mediante un sistema de subordinamiento y amenazas muy bien sustentado a lo largo de los años: ¿Qué no te gusta como está el chiringuito? Tranquilo, pierdes tu patrocinio y se lo damos al chaval de 18 años más fuerte que haya, que seguro que él no se queja… y así llevamos décadas.

Los siguientes responsables: los escaladores

Esta es la parte más delicada de la situación. Pero hay que reconocerlo, los escaladores que aceptan esas amenazas, que son por desgracia la gran mayoría, se convierten al instante en cómplices del abuso. Y siempre lo hacen con las mismas palabras como excusa: “mejor son unos gatos que nada…”

La situación no es sencilla. Porque efectivamente, mejor unos pies de gato que nada, y si un escalador se planta ante la marca esta le retirará el patrocinio sin dudarlo. También hemos sido testigos de ello, con lo que el margen real de actuación de un escalador profesional ante esta situación es bastante escaso. Si tragas te estarán explotando, pero si no lo haces quedas fuera del juego. Y así ha sido, es y será durante muchos años más.

¿Hay solución?

Pues sinceramente, creemos que no a corto ni medio plazo. Para que esta situación cambiase debería de haber un interés real de las marcas por empezar a hacer bien las cosas, algo imposible a día de hoy viendo a la mayoría de sus directivos. Las marcas no solo no pagan a los atletas, es que tampoco pagan a los fotógrafos de las fotografías que usan para sus camisetas (prefieren robarlas, nos ha ocurrido), y en la mayoría de casos tampoco pagan por la publicidad, siempre intentan cangearlo todo por algo de material, y cuanto menos mejor.

Por lo tanto, creemos que o empieza a cambiar la mentalidad de las marcas y sus dirigentes, o España nunca será un país competitivo a nivel mundial, como pasa en tantos deportes. Es difícil pretender que un chaval se dedique exclusivamente a hacer un buen papel en los próximos Juegos Olímpicos, por poner un ejemplo, si la Federación les ofrece solo 50€ al mes como beca. Es difícil pedirle a ese mismo chaval, quien tiene que estudiar o trabajar para poder seguir entrenando que compita de tu a tu con atletas japoneses o americanos que cobran más de 3.000€ al mes y se pueden dedicar en exclusiva a preparar las competiciones.

En conclusión, la escalada como deporte profesional en nuestro país es una vergüenza. Puede sonar duro decirlo con estas palabras, pero es nuestra más sincera opinión desde que tuvimos que tratar con la mayoría de marcas existentes para la publicación de nuestro libro. Las marcas son los principales responsables y no quieren ni tienen la más mínima intención de cambiar. Y en esas, los escaladores se convierten en cómplices involuntarios y principales perjudicados.

Y todo esto en un marco internacional en el que los atletas americanos, por poner algún otro ejemplo, pueden ganar hasta trecientos y cuatrocientos mil euros al año. Mientras que los españoles tienen que hipotecarse para construir un rocódromo que les permita vivir de escalar, los americanos hablan con sus marcas y estas les ponen hasta millones de euros para crear macro gimnasios de escalada. Una situación muy desigual que nos deja siempre en desventaja.

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