La escalada clásica o tradicional está de enhorabuena. La primavera de 2019 será recordada como una de las más fructíferas de los últimos tiempos, con el primer ascenso a 3 de las rutas más difíciles jamás escaladas. Y aunque dos de ellas aún no poseen una graduación certera, muchos son los rumores y las especulaciones que las sitúan en la parte más alta de esta lista. Os contamos todos los detalles sobre Tribe (9a?), Privatvägen (8c+?) y The GreatNess Wall (8c+ E10 7A), que se unen a las ya ascendidas Meltdown (8c+), Magic line (8c+) y  The recovery drink (8c+), tres de las fisuras más difíciles que se han escalado jamás. La lista de las rutas más extremas la completan Pura pura (8c+), Blackbeard’s tears (8c+), Into the sun (8c+) y Rhapsody, (8c+ E11 7a).

Japoco Larcher en Tribe, el que se cree el primer 9a del mundo escalado en estilo tradicional.

Trive, 9a? (Cadarese, Italia)

Primer ascenso: Jacopo Larcher, marzo de 2019

Mucho se ha especulado sobre esta ruta ascendida por el italiano Jacopo Larcher, un asiduo de la escalada de máxima dificultad. Jacopo cuenta en su curriculum más reciente con varios 9a de escalada deportiva, entre los que destaca La Rambla en Siurana, o alguna que otra vía en el big wall más mítico del mundo, El Capitan de Yosemite, donde junto a su compañera Barbara Zangerl también escaló en libre la Magic Mushroom (8b+), una de las vías menos repetidas de El Capitan. Ambos también habían firmado el ascenso a una de las rutas más extremas de la cara norte del Eiger, la Odysse, de 33 largos y dificultades de hasta 8a+. Reciéntemente también había conseguido ascender Rhapsody, durante casi una década la vía más difícil escalada en clásica, también en nuestra lista.

El italiano, hasta ahora único ascensionista, después de una larga reflexión no ha querido ponerle grado a la ruta. ¿Sus motivos? Conocer demasiado bien la vía tras más de 6 años de frecuentes intentos, motivo por el cual reconoce “no estar preparado para poner una calificación honesta y sincera”.

Pero todos los rumores saltarían cuando Stefano Ghisolfi, gran amigo de Jacopo y reciente probador de la vía durante una larga temporada escribió en su Instagram: “Estoy bastante seguro de que esta es la ruta tradicional más difícil del mundo, tal vez la primera de grado 9a (5.14d)”.

Tras las palabras de Ghisolfi parece claro que si no es el primer 9a, estará cerca de serlo. Ser uno de los cinco escaladores del mundo capaces de haber encadenado un 9b avalan sus palabras, con lo que a falta de futuras repeticiones Tribe se sitúa por méritos propios en lo más alto de nuestra lista.

GreatNess Wall, 8c+/9a E10 7A (Nesscliffe, Inglaterra)

Primer ascenso: Steve McClure, mayo de 2019

GreatNess Wall es un terrorífico muro de unos 20 metros casi imposible de proteger en su parte más alta, en donde el más mínimo fallo en su sección clave conlleva una peligrosísima caída de a veces hasta 10 metros. Con un último movimiento muy delicado, McClure se mostraba temeroso y nervioso durante su exitoso ascenso, aunque tras una larga temporada de intentos aseguro haberse “dado cuenta de que no era muy peligroso, y quizás incluso ni arriesgado. Una caída podría resultar completamente segura si se cae bien”.

En cuanto a dificultad se refiere, McClure calificó la vía de 5.14c (8c+) con exposiciones de E10 7A, lo que la convierten en una de las más expuestas y difíciles de toda Gran Bretaña.

Privatvägen, 8c+ (Antbyvägen (Finlandia)

Primer ascenso: Tony Nytorp, marzo de 2019

Privatvägen es la última ruta de nuestra lista que ha sido reciéntemente ascendida, por Tony Nytorp. Tony es uno de los escaladores finlandeses más fuertes del momento junto a su amigo Nalle Hukkataival. Tony también cuenta en su curriculum con varías vías de escalada deportiva de 9a, como son La cabane au Canada, Esclatamàsters o Essential, con lo que su propuesta de grado tampoco debería ponerse en duda.

La ruta en cuestión es un viejo proyecto del finlandés desde hacía más de 20 años. Situada en un recóndito bosque, en una pared a la que pocas veces daba el sol y sin nada que escalar en kilómetros a la redonda no se presentaba nada apetecible a la hora de encontrar compañeros de escalada. El propio Tony explicaba que durante años siempre se había encontrado la pared húmeda o mojada, ya que nunca recibía los rayos del sol. Pero desde hacía un tiempo la situación había cambiado. Propiciado por una campaña de tala en el bosque donde se encuentra, la vía por fin quedaba expuesta al sol durante varías horas al día, lo que le permitió al escalador finlandés probarla con condiciones casi perfectas.

Con una propuesta final de 8c+, Privatvägen se convierte en una de las fisuras más difíciles de escalar del mundo.

La ruta se divide en dos secciones muy diferenciadas. Un primer tramo de unos 10 metros que rondara el 7c, con buenos agarres en un muro desplomado. Tras superar el muro inicial y sin un buen reposo “se llega a una estrecha fisura, de escasos centímetros y que no permite empotrar, en la que los malos pies aumentan su dificultad”.

Tony propuso inicialmente 8c para la vía, aunque tras unas semanas de reflexión finalmente subió su valoración al 8c+, con lo que Privatvägen se convierte de esta manera en una de las 4 fisuras más difíciles de escalar que existen, todas ellas en el mismo grado.

Rhapsody, 8c+ (Dumbarton Rock, Escocia)

Primer ascenso: Dave MacLeod, en 2006

Rhapsody es sin duda la ruta tradicional más temida y extrema que existe, convirtiéndose en su momento en el primer 8c+ E11 del mundo escalado en estilo clásico. Su escalada transcurre por un muro desplomado que apenas deja protegerse, dejando una última sección muy técnica expuesta a una caída de más de 18 metros. MacCleod, quien residía por entonces a escasos kilómetros del muro tardó más de dos años en resolver esa última sección, sufriendo en el proceso innumerables caídas desde su parte más alta.

MacLeod sufrió docenas de caídas en sus diferentes intentos, aunque solo cuando consiguió encadenarla confesaría: “El otro aspecto es el peligro. Las caídas desde la parte alta son extremadamente violentas, y en varias ocasiones acabé con tobillos torcidos, cortes profundos, pies, piernas y espalda magullados y hasta con un gemelo aplastado”.

Rhapsody se convirtió en el primer 8c+ del mundo escalado en estilo tradicional.

Tras más de 8 repeticiones en su haber nunca se ha puesto en duda su grado, y aún hoy sigue considerándose a Rhapsody cómo una de las vías más difíciles que se han escalado nunca.

Meltdown, 8c+ (Yosemite, Estados Unidos)

Primer ascenso: Beth Rodden, en 2009

Aclamada por unanimidad como la ruta tradicional más difícil ascendida nunca por una mujer, superando el 8c de Lunn Hyll en Optimist, Meltdown supuso la culminación a toda una carrera de éxitos para Beth Rodden, una de las mejores escaladoras de la historia. Situada en Yosemite pero apartada de las grandes paredes de El Capitan, Meltdown es una de las fisuras de dedos con mayor leyenda del valle. El mismo Ron Kauk la tuvo entre sus objetivos durante una larga temporada tras su ascenso a la Magic Line, pero nunca consiguió llegar la cadena. Otros grandes escaladores como Tommy Caldwell o Dean Potter también asediaron la ruta durante años, pero todos la abandonaron sin éxito.

Tuvieron que pasar más de 10 años hasta que Carlo Traversi, tras más de 6 años de intentos consiguiese finalmente la primera repetición, confirmando la propuesta de 8c+ hecha por Beth.

Su escalada transcurre por una estrecha fisura de granito en la que apenas entra la punta de los dedos, con pies diminutos en sus laterales y un desplome considerable, aunque en este caso bien protegida.

Magic Line, 8c+ (Yosemite, Estados Unidos)

Primer ascenso: Ron Kauk (8c con parabolts), en 1996 y Lonnie Kauk (8c+ en clásica) en 2016

Otro histórico de la época dorada de Yosemite fue Ron Kouk. Consiguió dejar su firma en un buen número de ascensos de gran renombre dentro del valle, como fueron el primer ascenso en libre de Astroman, por entonces la vía de big wall más difícil del mundo o la repetición de Midnight Lightning, el mítico bouder del Camp 4. Pero entre todas ellas destaca por encima del resto la Magic Line, una de las rutas de fisura más probada por los históricos del valle y nunca repetida por ninguno de ellos. Tuvieron que pasar más de 20 años hasta que en 2016 su hijo, Lonnie Kauk, consiguiese cerrar el circulo poniéndole la cadena.

Ron Kauk en Magic Line, 8c+. Yosemite.

Inicialmente Magic Line fue escalada por Ron Kouk usando seguros anclados a la pared (parabolts) y obtuvo una calificación de 8c. Hace unos años, su hijo Lonnie realizaba la primera repetición usando también los químicos de la pared, aunque tan solo un año después volvería para completar la ruta en estilo tradicional, usando sus propios seguros y subiendo esta vez su propuesta al 8c+.

Lonnie Kouk durante el primer ascenso de Magic Line en estilo tradicional.

The recovery drink, 8c+ (Jössingfjord, Noruega)

Primer ascenso: Nico Favresse, en 2013

El escalador belga tardó solo 2 viajes en conseguir encadenar la ruta más extrema que ha escalado a lo largo de su extensa carrera, siendo una de las que menos trabajo le ha costado a su aperturista de todas las que figuran en la lista, aunque no por ello es menos merecedora de estar entre las más difíciles.

Según palabras del propio Nico, “la ruta consiste en tres secciones distintas, separadas por buenos descansos. La sección intermedia es la más dura y la última es muy física, con un movimiento de derechas desgarrador al final”. La vía asciende por un muro desplomado de 35 metros de un granito espectacular, que otorga dos finas fisuras a quienes intentan su difícil ascenso.

Nico Favrese no quiso otorgarle grado a la vía, aunque si afirmó que Recovery drink era “sin duda la vía de fisura más difícil que había escalado nunca), lo que la situaba por encima del 8c de Cobra crack (8c), ruta que repitió por el 2008.

La ruta se convertía en leyenda y no fue hasta el año pasado cuando Daniel Jung hacía la primera repetición, confirmando los rumores iniciales que la situaban en el 8c+.

Pura pura, 8c+ (Valle dell´Orco, Italia)

Primer ascenso: Tom Randall, en 2014

El mítico escalador británico integrante del dúo Wide Boyz junto a Pete Whittaker, ha firmado alguna de las escaladas en fisura más extremas del planeta como las repeticiones de la Century crack en 2011 o la primera repetición de Cobra crack, ambas de 8c.

Pura Pura se inicia con un boulder de fisura extremo, según palabras de su descubridor, Tom Randall.

Según confesaba el propio Tom, “la vía puede resultar extraña para quién busque una vía de fisura convencional. De hecho, la ruta es una combinación de boulder duro y vía dura, inspirado directamente por Dani Andrada y su escalada en la cueva de España (Picacho, 9b+ en Rodellar)”.

“La ruta es el resultado de la unión de dos vías que transcurren por el muro, la Green Shadow y la Greenspit. Escalas toda la Green Shadow con cuerda y entonces inmediatamente sigues adelante por el increíble techo de Greenspit, con el paso clave esperándote justo al final. En total, son unos 25 metros de escalada de fisura sobre un techo extremadamente tumbado y que te deja los hombros y el corazón como inútiles masas de carne colgando de un esqueleto” añadía el propio Tom. Aún no ha sido repetida.

Blackbeard’s tears, 8c+ (California, Estados Unidos)

Primer ascenso: Ethan Pringle, en 2016

Esta ruta, situada en los acantilados de California fue calificada por Ethan como “la mejor vía que nunca ha escalado”, proponiendo para ella un nuevo 8c+.

La ruta ya había sido escalada en estilo artificial hacía décadas, pero nadie se había atrevido a probar la pared en estilo libre. Sus más de 30 desplomados metros resultaban desmoralizadores para la mayoría de escaladores. Necesitó un total de hasta 30 cams para poder completar la ascensión.

Into the sun, 8c+ (Murgtal, Suiza)

Primer ascenso: Bernd Zangler, en 2017

Bernd Zangerl se marcó uno de los objetivos más ambiciosos de su carrera allá por el 2015, cuando tras un accidente practicando boulder en Cresciano (Suiza) se fracturó las vértebras quinta y sexta. Los doctores no eran optimistas, insinuando las dificultades que tendría para poder volver a escalar.

Pero Zangler, de 38 años no se daría por vencido. Tras apenas año y medio de obsesiva y constante recuperación conseguiría no solo poder escalar de nuevo, si no que también superaría sus propios límites, consiguiendo ascender un viejo proyecto que había descartado por imposible antes de su fatal accidente.

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