Se cumplen 60 años de una de las ascensiones más polémicas y controvertidas de toda la historia del alpinismo moderno: la primera ascensión al Cerro Torre (3.102m) por Cesare Maestri. Os contamos toda la historia que se esconde tras la mítica pared, su estado actual y toda la polémica generada alrededor del primer ascenso en libre protagonizado por David Lama en el 2012, quién colocó más de 40 nuevos parabolts en la pared para proteger a su equipo de filmación, los que se sumaron a los cerca de 400 dejados por Maestri a lo largo de toda la ruta.

Un ascenso puesto en duda

Corría el año 1959 cuando el experimentado alpinista italiano Cesare Maestri anunciaba el primer ascenso completo al Cerro Torre, el pico soñado de la Patagonia argentina y poseedor de una de las paredes más difíciles y exigentes del mundo.

Pero no sería una ascensión exitosa. Durante el descenso, el compañero de cordada de Maestri y gran alpinista de la época, Toni Egger, fallecía en una avalancha. Maestri sobrevivió milagrosamente, siendo capaz de llegar con sus propios medios al pie de la pared, donde exhausto permaneció inmóvil hasta que su amigo y compañero de expedición, Cesare Fava, lo rescatase varios días después.

Sin embargo, desde el primer momento la mayoría de alpinistas de la época expresaron sus dudas acerca de la ascensión. La extrema dificultad de la ruta elegida por Maestri y Egger junto con a la no existencia de imágenes o evidencias de la cima provocó que otros experimentados montañeros como Reinhold Messner, el primer hombre en conquistar los 14 ochomiles y protagonista de la primera cima sin oxígeno en el Everest, afirmaran y defendieran públicamente que tal ascensión no era posible con los medios de la época.

Cesare Maestri firmó una de las páginas más negras de la historia del alpinismo.

Messner nunca salió por iniciativa propia en los medios de comunicación para criticar a Maestri, pero siempre que fue preguntado al respecto respondía mostrando su opinión más sincera. Un hecho que enfureció terriblemente a Maestri, quién no dudo en lanzarse a un enfrentamiento público con el tirolés, llegando a afirmar en una carta enviada a Messner que sus dudas sobre la ascensión estaban más motivadas por motivos políticos y personales que por motivos puramente montañísticos. Ante tales acusaciones, Messner reclamó una entrevista personal con Maestri en la que poder debatir sobre la ascensión e intentar poner los puntos sobre las ies, pero nunca obtuvo respuesta.

La venganza de Maestri

Pero el italiano no se quedaría de brazos cruzados. Con su honor puesto en tela de juicio y con toda una carrera de éxitos que estaba quedando empañada por la oscura sombra del Cerro Torre, en 1970 decidió volver a la montaña. Aunque esta vez lo haría equipado con un taladro compresor de más de 80 kilos y un único plan: coser una escalera de parabolts de más de 400 metros que hiciesen posible un ascenso sencillo.

Mucho se ha especulado desde entonces sobre los motivos reales que llevaron a Maestri a cometer tal atrocidad, pero el hecho de que colocase parabolts de manera indiscriminada, situándolos a escasos centímetros de fisuras perfectas para ser protegidas de manera natural sin desperdiciar material, hacen sospechar que la venganza y el odio fueron sus principales motivadores.

Sospechas que aumentaron con el acto final de Maestri. El italiano, quién defendía que los últimos 400 metros de nieve que se acumulaban en la cima no formaban parte de la montaña, no quiso ascenderlos. Así que colocó una última hilera de bolts en los últimos metros de roca de la montaña, y ancló y fijó un taladro compresor que aún hoy sigue en la pared.

Los bolts, se quedaban… de momento

Tuvieron que pasar más de 7 años hasta que en 1977 los norteamericanos Dave Carman, John Bragg y Jay Wilson realizaran el primer ascenso en verdadero estilo alpino al Cerro Torre, aunque no fue por la vía del Compresor. Los primeros en completar la misma ruta fueron las leyendas Yosemiteras Jim Bridwell y Steve Brewer, aunque usaron técnicas de escalada artificial para completar parte del ascenso.

En 2007 se convocó una reunión en El Chaltén, localidad a la que pertenece el Cerro Torre. Fueron citadas unas 40 personalidades del mundo del alpinismo y la alta montaña en representación de países como España, Estados Unidos, Alemania o Suiza, junto a multitud de países sudamericanos como Venezuela, Argentina o Brasil. Sobre la mesa una única cuestión: debatir si un equipo formado por Josh Wharton y Zach Martin partiría hacia la pared para eliminar la larga hilera de parabolts colocados por el equipo de Maestri. En aquel momento, 30 de los 40 convocados votaron por su continuidad en la pared.

Pero Hayden Kennedy y Jason Kruk no compartían la misma idea. En enero de 2012 protagonizaron una de las ascensiones con mayor eco hasta el momento. Ambos afirmaron “haber escalado la ruta del compresor en buen estilo alpino”, aunque no en estilo libre y según se supo después, con la ayuda de la colocación de cinco nuevos parabolts, aunque esquivando todos los empleados por Maestri. Mas tarde se comprobaría que no ascendieron por la verdadera ruta del Compresor, si no que usaron variantes y escapatorias. En su descenso tras alcanzar la cumbre, la cordada destrozó una buena hilera de chapas, se cree que más de cien metros, con lo que a efectos prácticos la ruta Compresor como tal ya no existe. No al menos con la hilera original de seguros expansivos que colocó Maestri sobre la pared. La Policia les estaba esperando al pie de la montaña, para arrestarlos por infringir lo acordado en la reunión de 2007.

Por aquellas mismas fechas David Lama, uno de los mejores alpinistas de todos los tiempos y recientemente fallecido en el House Peak a causa de una avalancha, compartía intentos y obsesión con la cordada de Kennedy y Kruk. Ese mismo mes de enero, tan solo unos días después de la cumbre alcanzada por estos, David Lama completaría la primera ascensión en verdadero estilo libre y repitiendo de principio a fin la ruta del Compresor, pero sin instalar ni usar ninguno de los químico de la pared, según comentaba el propio Lama a la revista Alpinist poco tiempo después.

Pero el joven austriaco cometió un terrible error, quizás embriagado por el espíritu delirante de Maestri. El austriaco decidió colocar más de 40 nuevos parabolts en la montaña, en las pocas secciones donde el italiano no había insertado ninguno. No los utilizaría para ascender ni estarían en pasos clave de la ruta, los situaría unos metros a la izquierda y su único fin sería proteger y anclar a la pared al equipo de grabación que lo acompañaba. Aún así las críticas no tardaron en llegar, obligando al propio Lama a tener que pedir disculpas públicamente unos meses después.

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