El pasado 17 de mayo prácticamente todos los medios de comunicación a nivel mundial se hacían eco de una impactante noticia: una multitud de montañeros intentaban hacer cima en el Everest dejando una fotografía que pasará a la historia negra del alpinismo, en la que una hilera de más de 200 alpinistas esperaban detenidos para poder pasar el famoso Escalón Hilary.

Una de las fotografías más viralizadas del año: la cola de más de 300 alpinistas esperando junto al Escalón Hilary.

Hace años estas imágenes no hubiesen existido más que en la imaginación de unos pocos, pero con el paso de las temporadas cada vez es más patente que las grandes montañas han pasado a ser cada vez más accesibles al gran público. En Europa, las consecuencias de la masificación ya se están haciendo notar: esta temporada las autoridades francesas han puesto en marcha una nueva normativa mediante la cual se prohíbe ascender el Mont Blanc en dos días o más por su ruta normal, la vía Goüter, sin disponer de una plaza para la pernocta en cualquiera de los 3 refugios de la ruta, bajo serias amenazas de sanciones de 300.000€ y 2 años de carcel a quien duerma al raso. Por suerte, las ascensiones en el día están permitidas, si bien éstas están reservadas a los más fuertes.

La cumbre del Mont Blanc, un día cualquiera.

La masificación en nuestro país

La masificación no nos es ajena en España. Nuestro país es conocido mundialmente por la cantidad y calidad de rutas, tanto en alta como en media y baja montaña. Por esta razón no es sorprendente que, con cada ventana de buen tiermpo, las cumbres nacionales también se vean holladas por grandes cantidades de entusiastas.

El Paso de Mahoma, en el Aneto, con más de 200 montañeros en sus alrededores.

Y es que poco se ha comentado hasta ahora sobre las agloremaciones que vivimos habitualmente en los picos más mediáticos de nuestro territorio. El Paso de Mahoma es uno de los más concurridos de la zona pirenáica, dejándonos fotografías muy similares a la vivida en el Everest, con la diferencia de que el mogollón aparece semana sí, semana también.
Ante esta situación, merece la pena fijarse en montañas más bajas, vías más complicadas, accesos más recónditos… De este modo, sin duda, nuestro camino hacia la cumbre gozará de una soledad más auténtica, aunque en la cumbre nos reciban con dulzainas y tambores..

😉

La cumbre del Aneto, el pasado fin de semana.

 

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